PARA REFLEXIONAR

¿Estás experimentando problemas en alguna de tus relaciones? ¿Quizás con familia, esposo (a), hijos, o tus padres? ¿En tu trabajo, con tu jefe o compañeros? ¿Qué relación debes restaurar para que tus oraciones no tengan estorbo?

LECTURA BÍBLICA DEL DÍA

En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición

1 Pedro 3: 8-9 NVI

Dios nos creó para relacionarnos con otros, y cada conexión que tenemos puede edificarnos o destruirnos. Es por eso que al volver al original, necesitamos aprender a relacionarnos correctamente con los demás.

Para la restauración y lo nuevo de Dios en 2019, debes aprender a cerrar ciclos,  poner puntos finales, soltar el dolor, sanar relaciones interrumpidas, pedir perdón y perdonar, resolver asuntos inconclusos, renunciar a pecados ocultos o relaciones en desorden, pues estás a punto de dejar que Dios escriba tu historia, pero debes asegurarte que tus oraciones no tengan estorbo y sean eficaces.

La Biblia está llena de consejos para edificar grandes, sanas, correctas y duraderas relaciones, tanto en el matrimonio, como en la amistad, en la familia, en la paternidad y maternidad, en el liderazgo, en el trabajo, y en fin, con la sociedad.  Pero, debes recordar en primer lugar que el cimiento de nuestras relaciones con los demás empieza cuando podemos establecer una relación personal con Jesús. Mantener una vida y relaciones equilibradas, basadas en el respeto, la lealtad, la santidad y el compañerismo, dependen de una genuina amistad con el Señor.

El poder de Dios puede manifestarse plenamente en vidas y familias sanas y ese es un objetivo muy importante en el que debemos permitir que Dios trabaje. Para quien ha sido abandonado, la iglesia es esa gran familia donde todo el que quiera venir es aceptado y amado.

OREMOS

Señor, que este nuevo año traigas relaciones y conexiones correctas a mi vida. Perdóname si he permitido el pecado, el resentimiento, las heridas, el irrespeto, o el desequilibrio en las relaciones con las personas que me rodean. Hoy determino quitar esos argumentos en mi contra.  Ayúdame a ser pacificador y ser una persona que edifique a otros y sea un ejemplo. En el nombre de Jesús. ¡Amén!

RECUERDA

Dios diseñó la familia para que fuera un lugar de alimento, guía, protección, perdón y amor, y por eso debes trabajar de la mano de Dios para lograrlo. Pues, ¡en la familia aprendemos a relacionarnos correctamente con los demás!