PARA REFLEXIONAR

Es asombroso que la Biblia es el libro más comprado y adquirido en el mundo; sin embargo, es el que menos se pone en práctica. ¿Soy de los que leo y practico a diario la Biblia? ¿La Palabra de Dios está actuando permanentemente en mi vida? ¿Consulto la Palabra para tomar decisiones? Todo inicia con la lectura de la Palabra, pero no todo termina allí.

LECTURA BÍBLICA DEL DÍA

Todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle como debe vivir

2 Timoteo 3:16 TLA

D.L Moody dijo: “Las escrituras fueron dadas no para incrementar nuestro conocimiento, sino para cambiar nuestras vidas”. Esto significa que, para volver al original en amar a  Dios con todo nuestro corazón, alma y fuerzas, necesitamos llegar a conocerlo a través de memorizar y meditar Su Palabra. Entonces cobra sentido lo que enseña Juan 14:21 “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese el que me ama”. Repetir la verdad de la Palabra y meditarla durante el día, nos ayuda a entenderla y aplicarla en nuestra vida cotidiana.

Hay cuatro maneras prácticas en las cuales la Palabra de Dios se aplica en nuestras vidas: en Sus promesas, Sus mandamientos, Sus prohibiciones y Sus advertencias. Cuando meditamos y ponemos en práctica la Palabra de Dios, ésta tiene el poder de hacernos libres del pecado, de adicciones, de malos hábitos, nos corrige, nos confronta, nos da discernimiento entre lo bueno y lo malo; es un arma para destruir al enemigo, es nuestro combustible diario, nos nutre de esperanza y alimenta nuestra fe.

Invertimos en ocasiones mucho tiempo en meditar y pensar las mentiras del enemigo. Él  nos habla en primera persona para que nosotros creamos sus engaños y su único propósito es destruirnos. Haz hoy un compromiso radical de invertir tu vida en la verdad de Dios, desarrollando la disciplina de memorizar, meditar y confesar la Biblia. Esto protegerá tu vida de la mentira, incluso te guardará de tu propio corazón y de cualquier mensaje que no sea fiel a las Escrituras.

OREMOS

Señor, gracias por el regalo de tu Palabra, donde están impresos Tus pensamientos. Me comprometo a meditarla a diario, a memorizarla, a vivirla y ponerla en práctica ante las circunstancias que viva. Te pido una mayor revelación y Espíritu de sabiduría para comprenderla y deleitarme en ella, pero sobre todo, dame la habilidad de atesorar Tu Palabra en mi corazón y amarla. En el nombre de Jesús. ¡Amen!

RECUERDA

“Haz una lista de promesas y ora con la Palabra”.